El musico dedicó su vida a ampliar las fronteras de la creación musical mexicana y a abrir espacios para nuevas voces. Nacido en una familia de músicos, estudió violín bajo la guía de su padre cuando apenas era un niño. Tras el traslado de su familia a Guadalajara, continuó su formación con Ignacio Camarena y más tarde viajó a Morelia para estudiar composición con Miguel Bernal Jiménez.
En 1955 obtuvo una beca para ingresar a la Juilliard School de Nueva York, en la que encontró un ambiente en el que se dieron algunas de las ideas más innovadoras de la música del siglo XX. El contacto con el serialismo, la dodecafonía, las nuevas formas de organización sonora y los debates estéticos que surgían en Europa y Estados Unidos modificaron profundamente su visión de la composición.
A su regreso a México, se incorporó a la Orquesta Sinfónica Nacional como violinista y comenzó una carrera que muy pronto lo convertiría en uno de los principales representantes de la música contemporánea latinoamericana. A lo largo de su trayectoria exploró la politonalidad, el serialismo, la música aleatoria, la notación gráfica y la música electroacústica, convirtiéndose en uno de los pioneros de dichas expresiones en México.
La coordinadora de Organización Documental de la Biblioteca de las Artes del Cenart y responsable del Fondo Manuel Enríquez, Marcia Salas Romero, explica que la selección de las obras expuestas responde a un proceso de varios meses.
“Primero fue necesario revisar partitura por partitura para identificar aquellas que empleaban escritura gráfica; posteriormente se agruparon por dotaciones instrumentales y, finalmente, se eligieron las piezas con mayor fuerza visual, con el propósito de atraer tanto a músicos como a visitantes sin conocimientos especializados”.
La exposición reúne obras para piano, arpa, violín, trombón, cuarteto de cuerdas y orquesta, acompañadas por códigos QR que permiten la escucha de cada composición mientras se observa la partitura y su interpretación en video. Las piezas cuelgan suspendidas en el espacio para transmitir la idea de movimiento que caracteriza la música de Enríquez y para subrayar la dimensión visual de una escritura que también se puede leer como composición plástica.
También presenta reproducciones de gran formato de los manuscritos originales. Los materiales se acompañan de registros sonoros y videos de interpretación que permiten observar cómo aquellas grafías, líneas y símbolos se convierten en sonido.
La exposición “Simbolismo sonoro. Manuel Enríquez 100 años” abrió sus puertas el 17 de junio de 2026 en la Biblioteca de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart)
