“Una flor para cada alma”, dedicada a las personas que han perdido la vida a causa de COVID-19

Es la riqueza de culturas y cosmovisiones de México, 20 pueblos indígenas de todo el país se reunieron en el Patio Central de Palacio Nacional, para honrar, en el marco del Día de Muertos, a las víctimas de la pandemia por COVID-19, en la inauguración de la ofrenda “Una flor para cada alma”.

El acto dio inicio a las 12:00 horas con la ceremonia yaqui de ‘Saludo al sol’, encabezada por el gobernador tradicional de Pótam, Sonora, José Ángel Maldonado; posteriormente la rezadora mazateca Teresa Ríos García llevó a cabo una ceremonia tradicional.

“Los pueblos indígenas están vivos y mantienen sus valores culturales y espirituales, que representan la riqueza y la abundancia: la vida al nacer, al recorrer y morir”, afirmó la representante del pueblo mazateco de Oaxaca mientras ofrecía una limpia con hierbas e inciensos de copal al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller.

Como un llamado a mantener encendida la llama de la esperanza, previo al recorrido por los altares tradicionales de “Una flor para cada alma”, el Presidente encendió una vela para conmemorar las vidas de quienes han fallecido víctimas de esta pandemia.

El director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes, acompañó al Presidente durante este recorrido en el que representantes de los pueblos indígenas del país compartieron ofrendas y altares de acuerdo con su cultura y tradiciones ancestrales. Asimismo, se contó con la participación de autoridades comunitarias que gobiernan bajo el principio de usos y costumbres.

En esta ofrenda en la que el Palacio Nacional se abrió como la casa de los pueblos indígenas de México, se colocaron altares tradicionales con motivo del Día de Muertos y se dio inicio tres días de luto nacional dedicados a recordar a todos los difuntos y, en especial, a quienes han perdido la vida a causa de la pandemia de COVID-19.