Se construyó el microscopio de alta resolución más pequeño y económico que existe hasta ahora

Sus creadores han desarrollado unos nanoledes que actúan como fuente de iluminación y que determinan la resolución del microscopio sin necesidad de utilizar lentes.

El equipo internacional responsable de este logro, liderado por investigadores de la Universidad de Barcelona (UB), ha creado una start-up y ha comenzado un nuevo proyecto europeo para llevar esta tecnología al mercado.

ChipScope es un proyecto europeo, donde se presentaron los investigadores han desarrollado un nuevo tipo de microscopio óptico de alta resolución y del tamaño de un chip. Este microscopio, basado en nanoledes de 200 nanómetros, permitiría observar algunos virus y diversos procesos celulares en tiempo real y sin los inconvenientes de las técnicas actuales de alta resolución. El prototipo se ha desarrollado a un precio de 1.500 euros, pero este coste puede reducirse a unas pocas decenas de euros cuando se produzca a gran escala, ya que se basa completamente en tecnologías microelectrónicas convencionales.

ChipScope se ha planteado una forma de microscopia distinta de la convencional, en la que la resolución depende del tamaño de la fuente de iluminación y no del sistema de detección. Es decir, en lugar de una sola fuente de luz —como tienen los microscopios convencionales—, se han utilizado millones de fuentes de luz en miniatura. «El reto tecnológico ha sido desarrollar nanoledes de 200 nanómetros ordenados de manera que formen una matriz. Su activación secuencial e independiente permite determinar la posición del objeto observado y seguirlo en tiempo real», explica el coordinador del proyecto, Ángel Diéguez, profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica y Biomédica y miembro del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (IN2UB) de la Universidad de Barcelona. Con ChipScope se ha demostrado que esta nueva forma de microscopia funciona y ofrece una resolución que depende principalmente del tamaño de los ledes usados.

ChipScope tiene cuatro años de duración y se ha financiado con 3,75 millones de euros dentro de la convocatoria europea Future and Emerging Technologies (FET Open). En el proyecto, además de la Universidad de Barcelona, ​​han participado la Universidad Técnica Carolo Wilhelmina de Brunswick (Alemania), la Universidad Tor Vergata de Roma, la empresa Expert Ymaging (Barcelona), el Instituto Austriaco de Tecnología, la Universidad de Medicina de Viena y la Fundación Suiza para la Investigación en Microtecnología.