La exposición en el Carrillo Gil 45 años después

Es una versión que busca incorporar en las salas de este recinto al museo de Santiago, por lo que Carlos Palacios indicó que se siguió el guión curatorial de Fernando Gamboa, quien en los 70 organizó esta muestra, a fin de reconstruirla.

En 2015, señaló Carlos Palacios, “fue emocionante ver cómo gente que fue testigo del golpe de Estado, que vivieron en el exilio y que sufrieron este terrible acontecimiento de la política chilena, pudo enterarse de esta historia que muchos no sabían”.

El curador agregó que la exposición se presentó en el principal museo de Chile, acompañada por “un interés legítimo por las obras de los muralistas mexicanos, es decir la obra de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, que es verdaderamente una de las obras más importantes de la historia del arte latinoamericano”.

Por su parte, Luis Vargas Santiago, especialista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, celebró que a más de 40 años esta exposición que era un pendiente para México se haya podido reunir.

En perspectiva histórica, dijo, la relevancia de la muestra es el principio de hermandad y solidaridad entre México y Chile, dos naciones que se veían afines y que cerrarían acuerdos comerciales con esta exposición integrada por piezas del arte revolucionario de la colección de Alvar Carrillo Gil, que el gobierno adquirió en 1972.

Sin embargo, comentó el especialista, “dos días antes de que se inaugure la muestra, se da el terrorífico golpe de Estado de los militares encabezados por Pinochet y la exposición se queda pendiente”.

A nivel artístico, Luis Vargas destacó que la exposición es un pretexto magnífico para asomarse a una de las colecciones más relevantes que tiene nuestro país, en una selección de las obras más importantes de los tres grandes: Rivera, Orozco y Siqueiros.

De Diego Rivera, apuntó el especialista, la muestra exhibe obras muy interesantes posteriores a 1915 de su segundo periodo cubista, que fue de corte sintético, entre las que hay piezas fantásticas desde retratos como El arquitecto hasta naturalezas muertas y que sirven para entender buena parte del muralismo del pintor y del arte público mexicano.

En el caso de Siqueiros, La exposición pendiente presenta obras de caballete realizadas sobre todo entre los años 40 y 50, que ya revelan su interés por la abstracción y la experimentación en técnicas como la piroxilina, a partir de pinceladas y brochazos.

En esta producción, el pintor -que para el especialista es el mejor representado en la muestra- sigue convocando los idearios de la Revolución mexicana, por lo que se pueden encontrar zapatas, campesinos y la idea del pueblo sufriente, en piezas como Casa mutilada, Emiliano Zapata, Cabeza de caballo y Torso femenino.

También está el arte fantástico de José Clemente Orozco, con obras de los años 20 y algunas de su estadía en Nueva York que muestran la fuerza de las máquinas y la modernidad en ebullición, pero también piezas posteriores con temas revolucionarios.

En este ámbito, dijo, se pueden admirar dos series de tintas con más de 20 piezas que son una maravilla, ya que Orozco representó en ellas la Revolución de manera cruda y fue de los pocos que la pintaron en su lado más cruel, el de las viudas, los colgados y fusilados, con obras como Casa arruinada, El ahorcado, Campo de batalla y Los teules IV.

Luis Vargas consideró que sin duda, esta es una exposición que se tiene que ver porque es una oportunidad única para observar estas piezas juntas, además de que aborda temas fundamentales del arte mexicano, de la relación arte-política en los años 70 y de la historia de México y Chile.

Y es que por ejemplo, el catálogo que se preparó en 1973 para la muestra, el cual también se encuentra en exhibición, comentó Carlos Palacios, incluye el que quizá es el último texto que se edita de Pablo Neruda y probablemente el último que escribe.

La exposición pendiente, que por muchos años se intentó concretar, finalmente está en su casa, el Museo de Arte Carrillo Gol, donde además de las 60 obras de Siqueiros, Orozco y Rivera, se presentan una serie documentos que a decir del curador, son el corazón de la muestra.

El público podrá observar las ocho cuartillas del diario de Fernando Gamboa, q uien fungió como el comisario de la exposición, donde queda de manifiesto la tensión y preocupación por las obras, así como fotografías que dan cuenta de la relación entre México y Chile, recortes de prensa que hablan sobre la situación de la muestra y hasta un video con entrevistas a personajes del momento, como el embajador mexicano Gonzalo Martínez Corbalá y la hija de Salvador Allende, Isabel.

Hasta el 5 de mayo se podrá disfrutar de Orozco, Rivera, Siqueiros. La exposición pendiente, que presenta una historia tan particular con piezas que difícilmente podrán volverse a reunir.

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