El arte del emplatado surgió en Francia a principios del siglo XX

El estilo es producto de la gastronomía evolutiva que le da más valor a la parte estética y artística que a la apreciación de los sabores. La parte del diseño depende del chef que elabora el platillo y la tendencia imperante. Actualmente, el estilo de emplatado se caracteriza por ser de diseño y deconstruido, pues se busca jugar con contrastes de colores y texturas.

Diversos estudios han demostrado que el antojo por un platillo surge a partir de su apariencia, pues es en este primer acercamiento que el comensal decide que tan apetitosa es una comida. Por ello, uno de los factores que se deben cuidarse en cualquier servicio culinario es el emplatado. 
El arte del emplatado tiene su antecedente en la Edad Media, pues en esta época se comenzó a cuidar la presentación y decoración de los alimentos en los banquetes. Pero, el concepto de emplatado como tal surgió a principios del siglo XX en Francia. Su principal promotor fue el crítico gastronómico Grimod de la Reynière, quien solicitaba a los restaurantes parisinos que le llevaran a la mesa los platillos servidos, pues esto le permitía disfrutar más de los sabores y texturas de los alimentos. 

Posteriormente, el emplatado se transformó en la década de los 60 con la llegada de la “Nouvelle Cuisine”. En el emplatado ya no se buscaba una cuestión meramente estética o una forma de controlar las raciones, sino que comienza a ser considerado como un arte culinario.

Amanda Puente, directora de Amanda Puente Ronces Consultoría, explicó que en el arte del emplatado debe procurarse el balance de dos factores: la técnica y el estilo. La técnica refiere a la forma en la que el comensal va a disfrutar el alimento, en cuanto a sabores y sensaciones. En tanto, el estilo tiene que ver con lo estético. Aunque se ocupan de cosas distintas, ambos elementos están íntimamente relacionados.